De golpe y porrazo, de no tener nada, ahora Ivonne Ortega Pacheco manda en dos partidos políticos en Yucatán.

Con la presentación de Vida Gómez Herrera como coordinadora estatal de Movimiento Ciudadano, el ivonismo está presente en la cúpula de dos institutos políticos en la entidad, los que, hay que recordar, han dado a los últimos tres gobernadores yucatecos.

En el Partido Revolucionario Institucional, al que renunció en agosto del año pasado, dejó al frente a uno de sus incondicionales, alguien a quien hizo secretario, diputado y, no se duda, dirigente partidista.

Francisco Torres Rivas tuvo la osadía de retirar el retrato de Ivonne del Salón de los Gobernadores del tricolor, pero ahí quedó su “estrategia”. Pensó que al hacer esto mandaba un mensaje de ruptura con su ex jefa, pero acto seguido nombró a Víctor Manuel Sánchez Álvarez como su brazo derecho.

“Vitocho” es otro ex empleado de Ivonne. Fue su secretario general de gobierno y antes, y en dos ocasiones el coordinador de campaña de Ivonne Ortega, en su primera elección para diputada, federal y para la senaduría en el año 2006

Lo que vino después fue una pasividad total de ambos personajes, considerados de los más fuertes del priismo en Yucatán, ante una ola de renuncias al tricolor y, como si se tratara de una acción coordinada, todo acababa en Movimiento Ciudadano.

La ex gobernadora fue tejiendo poco a poco su llegada y apoderamiento del “Movimiento Naranja”. Una aparición “casual” en un evento por aquí, un tuit por allá y ya tenía a todos asegurando que pasaría a ser una más de las allegadas del partido de Dante Delgado.

Ella aseguraba -y todos en MC también- que no se iría a ese partido. Decía verdad, porque ahora ella no es de MC, ella ES MC.

Llegó con una tropa bien definida. Vida Gómez, imagen joven pero que ya fue secretaria estatal y funcionaria municipal, amén de haber perdido una elección contra quien, ahora y en ironías de la vida, es su “compañero” de partido, pues Víctor Merari es diputado por MC y PAN.

Los demás son incondicionales de ella. Su hermana Lupita, su novio Javier Osante, su ex cuñado y ex fiscal de Yucatán Héctor Cabrera, Sergio Cuevas y su esposa Zazil Moguel, Walter Salazar… todos le deben algo a la señora y le amoldan un partido que ahora, pretende avivar una alianza gloriosa con el PAN como la que tuvo hace 2 años, cuando tuvo dos diputadas y varias alcaldías ganadas -incluida la de Mérida y la Gubernatura.

Y seguirán llegando más ivonistas, que no priistas, al MC. Ya se fueron los escollos plantados por Ana Rosa Payán en ese partido: primero la propia ex alcaldesa con su coqueteo con el blanquiazul y este viernes, Milagros Romero, diputada electa por el PAN y MC, y Silvia López Escoffié, legisladora plurinominal, renunciaron al partido.

Con el camino libre, la fórmula es simple: el PRI palomea a los candidatos que se alinean al ivonismo por medio de “Panchito” -y que puedan ganar, como Angelica Araujo -y a los que no le sirven, los desalienta, los manda a “la banca” y el resultado final es que terminan yéndose del partido… sí, hacia Movimiento Ciudadano con Ivonne.

Así, Ortega Pacheco pasó de una renuncia en solitario al partido que le dio la gubernatura y al que intentó controlar a nivel nacional a un agandalle masivo del mismo instituto, a nivel estatal, y otro que históricamente ha servido como satélite o comparsa de otros -excepto en 2009, que tuvo a la mejor camada de candidatos ciudadanos en el estado y realmente, aun siendo Convergencia y sin aliarse con nadie, represento mejor que nunca a la izquierda mexicana.

Estamos a días de los destapes oficiales. En enero deben anunciarse las precandidaturas y veremos cuántos ivonnistas estarán en las boletas representando a ambos partidos.

Aunque también, no se descarte, se dé una “fusión electoral” entre ambos y sigamos viendo a los mismos otra vez.

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