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¿Cómo afectará la Nueva Escuela Mexicana a la educación de nuestros hijos?

Opinión de Alexandro Méndez

La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador decidió “darle un giro” al sistema educativo en México y, a partir del próximo 28 de agosto, con el inicio del ciclo escolar 2023-2024, se implementará en todas las escuelas de educación básica del país un nuevo plan de estudios conocido como la “Nueva Escuela Mexicana”. Tal como han señalado académicos, investigadores y expertos en materia educativa, lamentablemente, este nuevo sistema pondrá en riesgo la formación de las próximas generaciones, en lugar de coadyuvar a la recuperación y el reforzamiento de los aprendizajes perdidos a causa de la pandemia de COVID-19.

En México, la pandemia dejó un saldo de 1.28 millones de alumnos sin regresar a clases en el ciclo escolar 2022-2023, según reportó la organización Educación con Rumbo. Además, como reveló el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), entre 2019 y 2022, los estudiantes de todas las edades y niveles que quedaron fuera de las aulas a consecuencia de la crisis fueron alrededor de 1.5 millones: un millón de hombres y medio millón de mujeres. El país perdió 2.11 años de aprendizajes escolares, según reportóel investigador Luis Monroy-Gómez-Franco (CEEY) y, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, este rezago educativo podría representar una disminución de 8% en los ingresos que tendrán los alumnos a lo largo de su vida.

De esas dimensiones ha sido el daño de la pandemia a la educación de nuestros hijos. De ese tamaño eran los retos que México tenía frente a sí para rescatar a sus niños del rezago y la vulnerabilidad en que los sumergió la crisis. Sin embargo, en un momento donde resultaba crucial centrar los esfuerzos en la recuperación de los aprendizajes, las autoridades mexicanas decidieron enfocarse en reajustar el plan de estudios, con cambios que formarán “estudiantes carentes de habilidades imprescindibles para su futuro profesional”, según un análisis realizado por el IMCO.

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) decidió desaparecerlas asignaturas o materias y plantear una educación por “fases”, con base en “campos formativos”, que diluirán los conocimientos adquiridos en cada materia. Tras un análisis del plan de estudios, el IMCO identificó cuatro grandes riesgos que afectarán a la educación en México:

1) Está contra el desarrollo de talento con base en las habilidades y necesidades del mercado laboral en la educación básica, lo que reducirá su movilidad social y la competitividad del país.

2) Deja de lado el desarrollo de conocimientos matemáticos y científicos, limitándolos a su uso práctico, y se centra en un enfoque comunitario donde las diversas disciplinas se aprenderán de forma transversal, lo que realmente no sustituye la enseñanza de cada asignatura.

3) El nuevo plan de estudios no está articulado con la educación media superior, lo que aumenta el riesgo de deserción escolar.

4) No existen límites para los docentes, ya que pueden personalizar y adaptar libremente las actividades, contenidos, métodos de enseñanza y evaluaciones. Con ello, podría aumentar la desigualdad, pues habrá una gran diversidad de criterios y poca uniformidad en los conocimientos. Además, aumentan las responsabilidades y la carga de trabajo del magisterio.

Los esfuerzos desde la sociedad civil por frenar este declive en la educación no han cesado: la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) y la organización Educación con Rumbo presentaron amparos con los que lograroncancelar la prueba piloto del nuevo plan de estudios y la jueza Tercero de Distrito en Materia Administrativa de CDMX, Yadira Medina, ordenó la suspensión de la distribución a nivel nacional de los libros de texto gratuitos de la SEP, con base en otro amparo de la UNPF. Sin embargo, el regreso a clases es inminente y, como advierte el IMCO, “de implementarse como está planteado, el nuevo plan de estudios será un retroceso para la educación y generación de talento en México, lo cual se traduciría en el largo plazo en menor crecimiento económico”.

La catástrofe educativa tras la pandemia está en riesgo de acrecentarse con la Nueva Escuela Mexicana, creada en medio de la opacidad y el desconcierto de la población, y la cual se implementará sin una planeación articulada ni la capacitación necesaria de los docentes. Sin embargo, mientras el descontento social y el rechazo ante el nuevo plan de estudios crecen, las autoridades parecen solo estar enfocadas en las elecciones 2024 y no en lo más importante: nuestra niñez y las herramientas que estamos dejando en sus manos, aquellas con las que construirán su futuro y el futuro del país. (DEBATE)