Alegría e incertidumbre en regreso a clases de 24 millones de menores en México

  • Las disyuntiva de regresar o no a las aulas marca el inicio del ciclo escolar 2021-2022, mientras la tercera ola de COVID-19 acecha a los más jóvenes.
Llegó el día. Unos 24 millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria inician este lunes el ciclo escolar 2021-2022, aunque algunos lo harán desde sus casas y otros desde los salones de clases.

Este regreso a clases está marcado por 3 aspectos: la tercera ola de contagios de COVID-19, la falta de vacunas para los menores de edad y la decisión de la Secretaría de Salud de declarar como “actividad esencial” a la educación y, por tanto, a las clases presenciales.

México no tenía clases presenciales de forma generalizada desde marzo de 2020, cuando se declaró la emergencia sanitaria por COVID-19.

Hoy, las escuelas reabren sus puertas en medio de polémica debido al número de menores contagiados y hospitalizados en esta tercera ola, pero también con la urgencia de atender el rezago educativo y la salud mental de los estudiantes.

¿Cómo será este ciclo escolar?

A diferencia del ciclo escolar 2020-2021, el gobierno federal anunció que en este periodo los padres de familia podrán decidir si mandan a sus hijos a las escuelas o siguen tomando clases de forma remota.

Este lunes, se estima que abran sus puertas 230,000 planteles públicos y privados de educación básica, después de más de un año de haber suspendido las clases presenciales.

Para ello, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud emitieron una serie de lineamientos y protocolos sanitarios para evitar riesgos de contagios en las escuelas:

  1. Integrar y activar los Comités Participativos de Salud Escolar (CPSE) en las escuelas, los cuales deberán establecer comunicación con su centro de salud más cercano cuando se requiera;
  2. Establecer filtros de salud: en casa, en la entrada de la escuela y en el salón de clases;
  3. Lavar las manos con agua y jabón y/o uso de gel antibacterial;
  4. Usar el cubrebocas de manera correcta sobre nariz y boca;
  5. Mantener la sana distancia;
  6. Dar mayor uso a los espacios abiertos;
  7. Suspender cualquier tipo de ceremonias o reuniones que concentren a la comunidad escolar;
  8. Avisar inmediatamente a las autoridades competentes, en caso de que se detecte o se sospeche que alguna persona presente algún signo o síntoma respiratorio relacionado con el virus SARS-CoV2 (COVID-19), y
  9. Procurar entre las y los docentes apoyo socioemocional y promover, entre otros, el curso en línea de SEP-SALUD “Retorno Seguro”.

Como las clases presenciales no son obligatorias, la SEP mantendrá el acceso a los servicios educativos mediante plataformas digitales, incluyendo el programa de educación a distancia que desarrolló en el primer año de la pandemia: “Aprende en Casa” para preescolar, primaria y secundaria.

Además, se instruyó a las autoridades educativas a dar seguimiento y atención especial aquellos que optaron por no retornar a las aulas, priorizando a los alumnos que se ubican en zonas de alta y muy alta marginación.

Por esto se establecerá un plan de trabajo individualizado que incluye el otorgamiento de materiales, orientaciones, ejercicios, actividades y todo aquello que pueda apoyar e incentivar a las y los educandos en su progreso y tránsito en el Sistema Educativo Nacional.

¿Cuál es la situación de contagios en niños?

El Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) reportó que los contagios acumulados en niñas, niños y adolescentes, con resultado positivo confirmado de SARS-CoV-2, pasaron de 84 en abril de 2020 a 65,426 en agosto de este año.

Según el informe, la cifra de contagios en menores de edad comenzó a incrementarse entre enero y marzo de este año, cuando el total de casos confirmados llegó a 49,386; para el periodo abril-junio se tuvieron 53,983.

Los datos muestran que los menores de 12 a 17 años de edad integran el grupo infantil con más contagios (57.5%), seguido de los que tienen de seis a 11 años (23.9%) y de los de cero a 5 años (18.6%).

Además, SIPINNA informó que hasta el 22 de agosto de este año se habían registrado 640 defunciones de niñas, niños y adolescentes que dieron positivo a COVID-19: 290 correspondieron al sexo femenino y 350 al sexo masculino.

Los registros indican que varios menores de edad fallecidos por COVID-19 tenía alguna enfermedad o padecimiento crónico, como obesidad, falla renal, diabetes e hipertensión.

Por entidad, la Ciudad de México es la que registra el mayor número de contagios en menores de edad (de 12,000 a 16,000 casos), seguida de Tabasco (de 6,000 a 9,000). En tanto, Nuevo León, Estado de México y Guanajuato reportan de 3,000 a 6,000 casos, y el resto de los estados tienen de 122 a 3,000 contagios.

¿Qué hay de las hospitalizaciones?

La SSa notificó en fechas recientes que unas 10,000 personas de 0 a 17 años de edad que han sido hospitalizadas desde que el COVID-19 llegó a México.

Sin embargo, el subsecretario de Salud, Hugo López- Gatell, afirmó que, al día de hoy, no existe, ni en México ni en el mundo, evidencia alguna que demuestre que los menores de edad son la población de mayor riesgo frente a la pandemia COVID-19.

De acuerdo con el funcionario, la probabilidad de que un menor sea hospitalizado por complicaciones derivadas del SARS-CoV-2 es de 0.004%.

Carol Perelman, divulgadora científica, dijo en entrevista con Expansión Política que los menores de edad corren el mismo riesgo de contagio que cualquier otra persona que sea susceptible al virus. Pero, explicó, son el grupo que puede poner en mayor riesgo a los adultos por su cercanía directa con padres, maestros o cuidadores.

Por ello, Perelman destacó que en estos momentos la mejor forma de proteger a los menores de edad ante el SARS-CoV-2 es con vacunación para los adultos.

Esto es porque, hasta ahora, no hay evidencia científica que sostenga que vacunar a menores de edad reduce el riesgo de contagio por COVID-19, porque aún con la inoculación, se puede contagiar y transmitir la enfermedad, según explicó López-Gatell.

Abandono escolar y salud mental

 

En julio pasado, la titular de la SEP, Delfina Gómez Álvarez, dio a conocer que al menos 1 millón de alumnos, de todos los niveles educativos, desertaron en el primer año de pandemia en México.

Esto representó una reducción de entre 2.5% y 3% en la matricula nacional. Delfina Gómez puntualizó que las escuelas particulares de bachillerato y universidad fueron las que más estudiantes perdieron.

Pero la deserción escolar podría ser más grande de lo que reporta la SEP. La Red por los Derechos de la Infancia (Redim) estima que hasta 2.5 millones de menores de edad entrarán en actividades laborales por la crisis derivada de la pandemia, y se sumarán a los 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes que se encontraban en esa situación antes de 2020.

A esto se suma el rezago educativo, pues con base en censos o reportes proporcionados por instituciones en distintas entidades, hay “números preocupantes” de alumnos que no tuvieron contacto con sus profesores desde que se declararon las clases a distancia.

En el panorama también está el impacto en la salud mental de los menores de edad debido a la pandemia, que aunque no se puede medir, distintos especialistas han alertado las posibles consecuencias por el confinamiento.

Incluso en el informe #InfanciasEncerradas , publicado por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México en julio de 2020, se reporta que mientras niñas y niños manifiestan tristeza a causa del confinamiento, las y los adolescentes de 12 a 14 años presentan signos de estrés o angustia como “estado de ánimo”.

Alejandro Domínguez, doctor en Psicología, confirmó que los más afectados por el confinamiento son niñas, niños y adolescentes, pues están en ambientes poco propicios para su salud mental, emocional y física.

“En esas etapas (infancia y adolescencia) es cuando empezamos a desarrollar las habilidades sociales, así que preocupa cómo estarán estos niños y adolescentes cuando se conviertan en adultos, porque finalmente la pandemia les quitó unos años en los que debieron haber interactuado”, dijo.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) confirman que el confinamiento por la pandemia de COVID-19 trajo consecuencias mortales para los menores de edad: tan solo en 2020, unos 1,150 decidieron suicidarse, una cifra nunca antes registrada en México. (EXPANSION)

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