CDMX, Miércoles, 24 de febrero, 2021. Reinserta expresa su solidaridad con las familias de las personas privadas de la libertad fallecidas y aquellas personas heridas en los hechos atroces ocurridos este martes 23 de febrero en los Centros de Rehabilitación Social de Azuay, Guayas y Cotopaxi en Ecuador. Es por eso que como organización que está en contacto con el sistema de justicia penal nos sumamos a la exigencia de la investigación pronta e imparcial y la sanción a los responsables así como la reparación integral a las víctimas.
El hacinamiento, la sobrepoblación, la situación de autogobierno y el tipo de riñas presentadas el día de ayer en Ecuador son el resultado del olvido estatal a su sistema penitenciario y representa una continua violación a los Derechos Humanos de las personas privadas de su libertad.
Datos de World Prison Brief reporta que el hacinamiento en las cárceles de América Latina es preocupante al decir que “países como Haití, el Salvador, Guatemala, Perú y Bolivia los porcentajes de hacinamiento oscilan entre el 200% y el 450% por encima de la capacidad carcelaria”. Es decir, el sistema penitenciario latinoamericano aún no ha entendido que su control y manejo resulta un eslabón fundamental en la creación de condiciones de seguridad para toda la sociedad de nuestros países.
En México, existen entidades que cuentan con hacinamiento y sobrepoblación carcelaria. Por su parte, la CNDH reportó que el 30% de los Centros de Reinserción del país están en condiciones de autogobierno o co-gobierno. En otras palabras, en una de cada tres cárceles del país la autoridad no existe al interior de las cárceles y el control es llevado por grupos de la delincuencia organizada; por lo que estos centros se convierte en un plaza más de operaciones de los grupos delictivos.
                                                                
De no intervenir como se hizo en El Salvador o en Nuevo León, México, este tipo de incidentes seguirán siendo la dolorosa realidad de nuestras cárceles; poniendo en riesgo la vida de miles de personas. Por ello, resulta imperante para crear condiciones de seguridad, apegándose al respeto de los Derechos Humanos y brindando oportunidades para lograr la verdadera reinserción social.