• La Cámara de Representantes vota este miércoles las acusaciones contra el presidente de Estados Unidos, con lo que convertiría apenas el tercer mandatario en llegar a un proceso de destitución.

WASHINGTON-Es un día sombrío en Estados Unidos.

La Cámara de Representantes está preparándose para acusar a un presidente electo de violar la confianza del país y su juramento de preservar, proteger y defender los valores constitucionales fundamentales. Donald Trump será el tercer presidente sujeto a juicio de destitución en 240 años, el máximo trauma para el sistema de frenos y contrape sos que desatará una furia que perdurará varios años.

La mayoría demócrata de la cámara baja acusará al 45º presidente de Estados Unidos de dos cargos causales de des titución: abuso de poder y obstrucción al Congreso en una estratagema para convencer a Ucrania de interferir en las elecciones de 2020.

En la presidencia tormentosa de Trump, lo extremo se ha vuelto común y el hiperpartidismo ha atrofiado los sentí dos. Pero cuando la cámara baja someta a votación si se le sigue juicio político a Trump —paso fatídico que se espera que se dé en algún momento de este miércoles—, podría quedar claro que también es un momento trágico en la polí tica nacional. Después de todo, los diputados demócratas , que ganaron la mayoría en las elecciones intermedias con el mandato de controlar a Trump, estarán haciendo el pronunciamiento inusual de que el presidente al que se eligió hace apenas tres años debería ser retirado del cargo a la fuerza.

Trump comenzó este día de vergüenza histórica furioso, impenitente —luego de decir que asume “cero” responsabili dad por el juicio de destitución— y sintiéndose perseguido.

“¿Pueden creer que hoy me va a someter a juicio de destitución la Izquierda Radical, los Demócratas que No Hacen Nada, Y YO NO HICE NADA MALO? Qué cosa tan terrible. Lean las Transcripciones. Esto no puede volver a pasarle a otro presidente. ¡Recen!”, tuiteó Trump este miércoles por la mañana.

“Ustedes son los que están obstruyendo a la justicia. Ustedes son los que están provocándole dolor y sufrimiento a nuestra República para su propio beneficio egoísta personal, político y partidista”, escribió Trump, acusando a los demócratas de las mismas faltas de las que se le acusa.

Pelosi dijo que la perorata de Trump había sido “realmente retorcida”.

El juicio de destitución de Trump ahora se trata de algo más que de la mala conducta de un presidente y de las afirma ciones demócratas de que sus actos cumplen los requisitos constitucionales de los “delitos y faltas graves”.

En retrospectiva, la colisión constitucional podría haber sido inevitable porque Trump cree en su propio poder maxi mo y porque no respeta ninguna noción convencional de discreción presidencial, factores que se dejaron ver justo desde el principio de la campaña del titán inmobiliario en 2016, misma que puso de cabeza la política estadounidense.

Una nación dividida

La crisis de la destitución también es síntoma de un país atrapado en un distanciamiento político masivo que está rompiendo todo sentido de propósito patriótico compartido. Ha expuesto una cultura política en la que los hechos — en este caso, sobre los actos del presidente — dejaron de ser sacrosantos y que está cubierta por la niebla de la desin formación de sus aliados. La mala voluntad y la polémica que se han suscitado en semanas recientes, por los actos del presidente más divisivo de la historia moderna, seguirán reverberando mucho después de que haya dejado el cargo.

Estados Unidos está tan dividido con la destitución de Trump como con todo lo demás. En un meta-análisis de en cuestas que CNN llevó a cabo , se demuestra que el 46% de los encuestados cree que habría que seguirle juicio polí tico a Trump y destituirlo, mientras que el 49% no lo cree así. La votación del miércoles, para la que los demócratas confían en contar con una mayoría sólida, ha llevado a la introspección a algunos diputados vulnerables que buscan la reelección en distritos en los que Trump ganó en grande en 2016.

“Esto no es algo que pueda hacerse con base en encuestas”, dijo la diputada moderada demócrata Elissa Slotkin, de Michigan. “Los electores tendrán la oportunidad de decidir el año próximo”.

“No comprometeré mi integridad”, dijo Slotkin, quien tiene pensado votar a favor del juicio político.

En el Senado encabezado por los republicanos se está gestando una rencilla amarga antes del juicio del año próximo, aunque se espera que sea muy difícil lograr la mayoría de dos terceras partes del pleno para que el Congreso destitu ya a un presidente por primera vez.

Sin embargo, el miércoles podría haber momentos de esperanza, ya que el antiguo mecanismo del experimento demo crático estadounidense entrará en acción para demostrar que ningún hombre es un rey que está por encima de la ley.

Pelosi se vio obligada a actuar

Pelosi, quien alguna vez advirtió que el presidente llegaría por su cuenta al juicio político, se resistió por mucho tiem po a usar su poder más importante para llamar a Trump a rendir cuentas con el argumento de que “no vale la pena” .

Sin embargo, la presión de los aliados políticos y el imperativo de defender la Constitución se volvieron ineludibles cuando se dio a conocer, en septiembre, la noticia de la diplomacia paralela de Trump en Ucrania .

Los demócratas recabaron un expediente detallado con testimonios de diplomáticos de carrera sobre la campaña pro longada de Trump para usar las facultades de su cargo no para beneficio de Estados Unidos, sino para su propio bene ficio político.

En específico, se acusa a Trump de retener 400 millones de dólares de ayuda militar y la posibilidad de una reunión en el Despacho Oval con el nuevo presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para coaccionarlo a anunciar una inves tigación sobre los negocios de Biden y su hijo, Hunter, en ese país.

Los testigos que los demócratas llamaron a comparecer dijeron que Trump le exigió a Ucrania algo a cambio y que él estaba orquestando la estratagema.En la transcripción de su llamada a Zelenski, en julio —misma que,según Trump, fue “perfecta”—, se oye a Trump pidiendo un favor que incluye investigar a Biden y una teoría conspiratoria sobre que Ucrania interfirió en las elecciones de 2016.

Al parecer, el jefe interino de despacho de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, confirmó el quid pro quo cuando les dijo a los reporteros “ya supérenlo” . Además, Trump le pidió públicamente a Ucrania que investigara a los Biden.

Para los demócratas, esta clase de conducta justifica el juicio de destitución porque confirmó el temor de los fundado res del país: que un presidente rebelde y demagogo incitara la interferencia extranjera en la democracia estadouni dense.

“Su estratagema para corromper las elecciones presidenciales estadounidenses subordinó la soberanía demócrata del pueblo a las ambiciones políticas privadas de un hombre,el presidente mismo”,dijo Jamie Raskin, diputado por Mary land, en una audiencia ante la Comisión Reglamentaria de la Cámara de Representantes, el martes, 17 de diciembre.

Para los demócratas, la pregunta era: si esto no es causal de destitución, ¿qué sí lo es?

Una situación difícil para los republicanos

A los republicanos les ha costado desde el principio desmentir los hechos que se argumentan para la destitución, no nada más porque Trump ha salido varias veces a confirmar las acusaciones de los demócratas en su contra.

Los republicanos de la cámara baja se dispusieron a atacar el procedimiento; acusaron a los demócratas de abusar de su poder y de inventarle abusos de autoridad a Trump para cumplir su sueño de destruir a un presidente al que nun ca le perdonaron que derrotara a Hillary Clinton.

“Estamos en un pseudotribunal, así parece esto porque todo esto está al revés”, dijo el martes el diputado Doug Co llins, el republicano de mayor rango en la Comisión de Justicia de la cámara baja.

“Somos más Alicia en el país de las maravillas que Cámara de Representantes, porque estés de acuerdo o no con que se le siga juicio político, ¿acaso no crees que tiene que haber un mínimo de procedimiento y de derechos?”, agregó Co llins.

Aunque varios funcionarios ucranianos criticaron a Trump, no hay pruebas de que Ucrania haya participado en algo como la operación masiva de inteligencia y desinformación rusa que, de acuerdo con los servicios de espionaje estado unidenses, estuvo pensada para ayudarle a Trump a ganar la presidencia.

Los republicanos también acusaron a los demócratas de no conseguir las declaraciones de testigos clave aunque Trump les prohibió a algunos funcionarios, como el ex asesor de seguridad nacional, John Bolton, y el mismo Mul vaney, que se presentaran con el argumento de que tenían inmunidad general.

Los demócratas declinaron ir a juicio para obligarlos a declarar porque esa acción judicial podría tomar muchos me ses y Trump representaba un peligro “claro e inminente” para la seguridad de Estados Unidos y las elecciones de 2020.

Con el apoyo de la maquinaria propagandística de la prensa de derecha, los republicanos también han argumentado que el abuso de poder no es un delito específico y que, por lo tanto, no es causal de destitución. Argumentan que Trump le pidió a Zelenski, en la famosa llamada, que “nos” hiciera un favor, refiriéndose a Estados Unidos, no bus cando un beneficio personal. Sin embargo, no han explicado cómo serviría a los intereses de Estados Unidos la in vestigación sobre la teoría conspiratoria de la interferencia electoral de 2016 o sobre alguno de sus oponentes polí ticos.

El que Trump se niegue a reconocer ninguna transgresión ha privado a los republicanos de la defensa política que salvó a Bill Clinton hace 20 años: que sus actos fueron lamentables, pero que no llegan al grado de la destitución.

Eso podría causarles problemas a los senadores republicanos de estados indecisos en la contienda electoral de 2020. Sin embargo, el apoyo concertado del Partido Republicano a Trump también demuestra que el presidente de Estados Unidos tiene un control notable sobre un partido al que transformó a su propia imagen nacionalista.(EXPANSION)

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