“Se lo dijimos a mamá Juli”, fue una de las expresiones de un menor del Caimede y la frase sirvió de base para que una empleada de ese centro de atención a menores en desamparo fuera vinculada a proceso penal.

La inculpada, al igual que otros dos compañeros suyos, continuarán en prisión.

Ayer, en una prolongada audiencia en el Centro de Justicia Oral de Mérida (CJOM), el juez Kenny Martins Burgos Salazar escuchó alegatos de las partes en la audiencia de vinculación contra tres custodios del Caimede, acusados de violencia famililar y violación, ambos delitos en la modalidad de “equiparada”.

“Se equipara a violación”, fue uno de los conceptos que menudeó en la audiencia realizada en la Sala 6 del CJOM cuando se reiteró la acusación contra José Isabel C. C., Robert Santiago D. A. y Juliana C. F.

Juliana es identificada como “Mamá Juli” por los menores. Los cuatro señalaron a la empleada como una de las personas a quienes informaron de los ultrajes que cometían los varones. Como no hubo una reacción de Juliana, la consideraron responsable de esos hechos, aunque el aviso que recibió fue posterior a los hechos.

En la audiencia los defensores alegaron inconsistencias en las declaraciones de los menores, que no hubo un protocolo detallado y con “sustento científico” para determinar que sus expresiones no fueron tomadas en un sentido que convendría a la acusación.

Hubo otros alegatos, como que los hechos ocurrieron en horarios en los que no estaba ninguno de los detenidos, el o los menores no lo identifican plenamente, etcétera. Pero se determinó la vinculación como solicitaron los fiscales que siguen el caso.

La audiencia comenzó en horas de la mañana, hubo dos recesos y finalmente el juez Burgos Salazar determinó que todos los inculpados serán sometidos a investigación, aunque con algunas variaciones.

Por ejemplo, a “Mamá Juli” sólo le atribuyen violencia familiar equiparada. De los cuatro menores que la señalaban como la persona a quien informaron de los ataques solo en un caso se consideró válida la declaración para mantener la acusación contra la empleada.

Juliana C. F. es defendida por el litigante Felipe Osorio Montalvo y los otros inculpados por defensores públicos o de oficio.

En los próximos días se espera la reacción de la defensa: unos esperarán el fin de las investigaciones y otros prefe rirían pedir amparo contra la vinculación con base en las “inconsistencias” que detectaron en la carpeta de inves tigación.

Durante la audiencia se mencionó a “Pepe”, una persona que con cierta regularidad o confianza entraba a los dor mitorios en horas de la noche.

De alguna manera se confirmó, en la audiencia de ayer, que habría más involucrados en este caso, pues además de “Mamá Juli”, dos psicólogas más fueron informadas de los ataques sexuales y éstas habrían dicho a sus superiores, pero nadie hizo algo por evitar o denunciar los hechos.

Los ataques que relatan los menores, cuyas edades van de seis a 10 años, ocurrieron durante varios años.

La prisión preventiva que se ordenó es por tiempo indefinido, “durante todo el proceso”.— Megamedia